Lo Bueno Que Tenemos y lo Que Nos Viene de Obama

 

José Joaquín Camacho

 

14 de Febrero 2009

 

Cuando una sociedad admite el aborto (...), lo que cuestiona es su misma existencia.

 

Entre lo bueno que tenemos en Guatemala está el mandato constitucional de defender la vida desde la concepción. Las razones son claras; y por lo que se nos puede venir no está de más enumerar algunas.

 

La más elemental es que la violencia contra los más inocentes, como son los que están en el vientre materno, es un ataque contra la base de la auténtica democracia y del verdadero estado de derecho. Una de las conquistas de la sociedad actual es precisamente reconocer que la dignidad humana no depende de la cultura, raza, sexo, capacidades intelectuales o edad de la persona. Todos los seres humanos poseen la misma dignidad y merecen el mismo respeto en sus derechos fundamentales, comenzando por el de la vida. Es claro que garantizar el derecho a la vida y de manera igual para todos, es un deber de cuyo cumplimiento depende el futuro de la humanidad. Cuando una sociedad admite el aborto —matar niños— lo que cuestiona es su misma existencia.

 

Pasando a Obama. También tiene cosas buenas y cosas pésimas. Gallup realizó una encuesta telefónica (ver webGallup) a más de mil norteamericanos sobre las siete principales decisiones tomadas por Obama. La mayoría aprueba el nombramiento de enviados especiales a Oriente, el establecimiento de criterios más rigurosos para el personal del gobierno; los límites en interrogatorios a prisioneros... En cambio, el levantamiento del veto a la financiación federal para organizaciones que promueven el aborto tiene en contra al 70% de los encuestados. No hay que olvidar que esto les está afectando también a ellos: sólo en 2008, en EE.UU. se realizaron 1.3 millones de abortos.

 

Así titula un blog de Scriptor.org: “Insoportable superficialidad de Obama”. Comenta que con su discurso inicial recuperó para muchos la esperanza en la humanidad por su sentido histórico y religioso, su jurar sobre la Biblia, su invocación del nombre de Dios. Pero la duda ha surgido casi inmediatamente: ¿habrá jurado en vano? Si invoca el nombre de Dios, estará de acuerdo con Dios al menos en 3 ó 4 cosas básicas. Pero no es así.

 

¿Se trata de esquizofrenia personal, religiosa, política? En todo caso, dice, nos hallamos ante una cuestión muy grave que afecta a todo el mundo, a cada ser humano. Porque una de sus primeras decisiones ha sido promover una cultura de muerte: aborto libre y matar embriones humanos para experimentos. Y, debemos saber lo que realmente está en juego: la innegable presencia de potentes lobbies (intereses de industrias farmacéuticas, de políticas de control de la natalidad en el tercer mundo, abortistas pro-choice, etc.) a los que se somete o con los que comparte su opinión.

 

Quizá el resumen más contundente es el que hacía el titular del Corriere della Sera: “Si proibisce la tortura non dica no a la vita nascente”. Y comentaba: “Si éste es uno de los primeros actos del presidente Obama, con todos mis respetos, creo que el camino hacia la decepción ha sido muy corto”.

 

El problema es que estas decisiones contra la vida nos afectan, y muy duramente. Porque ha levantado el veto de las subvenciones federales a grupos de planificación familiar que ofrecen servicios sobre el aborto fuera de EE.UU.; es decir, puede venirnos una avalancha de dólares... para matar niños. No podemos olvidar que somos —por el momento— un país ong-dependiente.

 

jcamacho@sigloxxi.com