El milagro demócrata
Ilya
Fortún*
June 12![]()
El Partido
Demócrata norteamericano va en camino
de convertirse en un hacedor
de milagros políticos. Usted estará pensando
que el milagro sería encumbrar a un negro (perdón, afroamericano es el término políticamente correcto) en la presidencia del país más poderoso
del mundo. Nones. Yo más
bien me estaba refiriendo al milagro de conseguir que otro
republicano suceda a la administración más nefasta e impopular de la que se tiene memoria.
Lo de nefasto es juicio mío, pero
lo de impopular es opinión globalizada y compartida por el electorado gringo. No recuerdo
con exactitud las cifras, pero las
encuestas de popularidad le
otorgan a nuestro querido George W. el increíble mérito de ser más detestado que el propio Richard Nixon en sus momentos de peor desgracia.
Ya tengo ganadas
varias mitades de botellas de whisky que aposté con amigos, afirmando que Obama le ganaría a Hillary en
las primarias y que John McCain le ganará a Obama
en las elecciones de a de veras. Baso mi pronóstico en meras intuiciones, pues la política norteamericana siempre me ha parecido más aburrida que
chupar un clavo. Me da la
impresión, mirando el proceso desde lejos,
que esta vez las primarias
demócratas fueron una especie de primera vuelta. Así como en otros
países la primera vuelta sirve para
expresar posiciones ideológicas, en las primarias el electorado demócrata hizo sentir un fuerte voto protesta en contra del sistema político; el poder de los cabilderos en
Washington y la desmedida influencia
de las grandes corporaciones en la política, parece haberse convertido en una súbita revelación traducida en una demanda de cambio.
Si bien
esta demanda ha quedado claramente establecida, sea cual fuere el resultado de las elecciones, creo que al momento
de elegir presidente el voto será más
bien práctico. Al margen de la idea vaga y ambigua del
´cambio´, los dos temas fuertes de la campaña son la guerra en Irak y la economía. Y me da
la impresión de que, en
ambos, el candidato republicano
lleva las de ganar. Si bien los norteamericanos se han dado cuenta de que la guerra había sido
una mamada inducida por poderosos
intereses, que los ha conducido a un entuerto, el rato del rato pienso
que se inclinarán por darle un mandato
de retirada digna a quien tiene las
credenciales de haber sido un héroe de guerra y no a quien simplemente dice haberse opuesto a la invasión. Necesitan a alguien
que acabe con el conflicto y que, además, les haga pensar que ha sido
una victoria.
En relación
a la economía, puede ocurrir algo similar. Ya no se habla de una
tímida desaceleración, sino de una inminente
crisis con tufo a recesión.
El ciudadano americano está sufriendo en el bolsillo propio la hecatombe de los mercados financieros hipotecarios y el alza del precio
del petróleo. Saben ya que la cosa viene muy
jodida y probablemente apostarán por el candidato más centrado
y con mayor experiencia. La estigmatización de Obama como un novato en las primarias, seguramente, pesará en el voto. También es cierto que todavía faltan
las nominaciones a vices, que podrían generar
nuevos giros.
Pero más allá
de los temas puntuales de
la campaña, me parece que Estados Unidos
no está preparado para elegir a un
presidente negro, y peor aún a uno tachado
de demasiado liberal (la verdad
es que no tengo la menor idea de lo que esto significa
para ellos). Las ganas de ´cambio´
están ahí, pero creo que
no alcanzan para tanto. Se me viene a la cabeza una musiquita
que decía: ´Manfred-Ivo, el
Cambio Positivo´. ¿Se acuerdan en qué
terminó aquello?
*Ilya Fortún
es comunicador social.