Puerta abierta para legalizar
las drogas
José
Contreras
La
declaración del presidente Felipe Calderón en el sentido
de que se debe dar un debate sobre la legalización de las drogas en un marco de pluralidad es una
buena noticia.
Esta aceptación del debate representa un cambio en la postura inicial del gobierno encabezado por Calderón, de no aceptar ni siquiera que
el tema fuera discutido.
Es
positivo que el gobierno federal no esté cerrado a la posibilidad de debatir la legalización de las drogas como una de las alternativas para combatir y desarticular al crimen organizado.
Ayer,
el empresario Eduardo Gallo, víctima
de la delincuencia organizada
y de la ineficacia del
Estado para hacer justicia, planteó ante el presidente Calderón la legalización
de las drogas como un plan B “ante el fracaso
de la estrategia actual de lucha
contra el narcotráfico”.
Y
aunque la legalización de las drogas no es
la panacea, sí podría ser determinante para desarticular al crimen organizado, pues terminaría con un mercado ilícito multimillonario que genera violencia extrema.
La
estrategia actual del gobierno federal no ha arrojado
los resultados esperados, como fue expuesto
ayer durante el segundo día del Diálogo por la Seguridad. Evaluación y Fortalecimiento.
No
se puede hablar de buenos resultados cuando, de acuerdo con el
director general del Centro de Inteligencia y Seguridad Nacional (Cisen), Guillermo Valdés, esta guerra ha dejado 28 mil muertos en lo que va del sexenio.
Han
sido detenidos decenas de narcotraficantes y han sido
ubicados y eliminados importantes capos, como Arturo Beltrán Leyva y Nacho Coronel, pero las mafias del crimen organizado siguen operando como si nada hubiera
ocurrido, pues el gran negocio no ha sido tocado.
Ayer,
el presidente Felipe Calderón reconoció
que muchas veces las instituciones
del Estado operan sin reflexión y análisis ante la premura de actuar cuando la gente es víctima de extorsión,
secuestro, asesinato o violencia.
El
momento de la reflexión y
del análisis ha llegado y qué saludable que
llegue con la disposición
del presidente de la república
para que se someta a debate el tema de la legalización de las drogas.
En
el Congreso también hay disposición para discutir el tema. El pasado 24 de marzo, los presidentes de las comisiones de Relaciones Exteriores de las dos cámaras recibieron a una delegación de funcionarios de Estados Unidos con sendas declaraciones a favor de la legalización
de las drogas.
Ese día, la presidenta
de la Comisión de Relaciones
Exteriores del Senado,
Rosario Green, afirmó que
el clima de violencia que se vive en la frontera obliga a los gobiernos de Barack
Obama y de Felipe Calderón a trazar la ruta hacia la despenalización
del consumo de la mariguana.
El
presidente de la Comisión
de Relaciones Exteriores de
la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo, habló ese
día de la necesidad de legalizar las drogas
en general, no sólo la marihuana.
Quienes se
oponen a que el tema de la legalización de las drogas sea por lo menos discutido
nos deben explicar por qué
hay unas drogas legales, como el alcohol y el tabaco, que producen
adicciones y muertes, y porqué hay drogas ilegales que producen
adicciones, muertes y además violencia extrema.
Ayer,
el presidente Calderón sostuvo
que la lucha contra la delincuencia no puede ser producto ni
de la improvisación ni del azar, sino resultado
de un proceso ordenado de diagnóstico y planeación.
Precisamente
es en un proceso
de este tipo en donde entraría la conveniencia de discutir de manera seria y sin dogmas, la posibilidad de legalizar las drogas.