México concentrará recursos contra la ley racista
Ivonne Melgar
Al condenar
la Ley de Arizona SB 1070 como
oportunista y electorera, y
una puerta al odio, a la discriminación racial,
a la intolerancia y al abuso,
el presidente Felipe Calderón llamó
a los mexicanos en Estados Unidos a organizarse y a unirse a su gobierno
en defensa de una salida integral al fenómeno migratorio.
Reunido con 128 líderes de migrantes radicados en ese país, el mandatario
se comprometió ayer a
defender los intereses de los connacionales
a través de los consulados
y en su visita próxima en mayo, tanto en el Congreso como con el presidente Barack Obama, a quien reconoció por su
postura de rechazo a dicha ley.
“Es nuestro deber actuar,
actuar juntos, actuar ahora, actuar
de manera coordinada. Esta situación
que nos indigna
y nos entristece al mismo tiempo nos
impulsa decididamente a ir más rápido,
a ir más fuerte y a estar más cerca con los mexicanos en Estados Unidos y, particularmente, en el estado de Arizona”, expuso en la inauguración del Consejo Consultivo de los Mexicanos en el
Exterior.
Dirigiéndose a los consejeros y líderes de las comunidades de migrantes radicados en Estados Unidos que acudieron
a Los Pinos, Calderón propuso
convertir esta coyuntura en un espacio para fortalecer la posición de México frente al
debate migratorio, a fin de demostrar
con hechos y argumentos sólidos que los paisanos no son parte del problema,
sino de la solución.
Asimismo prometió utilizar todos los recursos a su alcance,
sin escatimar esfuerzos, dijo, para defender a los afectados por esta
ley que por
sus efectos racistas, previó, podría generar además la persecución de los méxicoamericanos.
Instruyó a la canciller Patricia
Espinosa y a los cinco consulados
de Arizona a que redoblen sus acciones de protección, con la ley estadunidense “en la mano”, porque México respeta la soberanía de otras naciones para decidir
sus políticas, alegó, pero no puede darle la espalda a los suyos.
“Vamos
a actuar, estamos actuando y actuaremos más. Porque no puede nadie quedarse cruzados de brazos
frente a decisiones que afectan tan claramente a paisanos que por generaciones
han contribuido al crecimiento (de Estados Unidos)”, expuso.