Los niños que México no vio

 

04 de julio de 2014

 

Ante la crisis de los niños migrantes en Estados Unidos, el presidente Barack Obama pide más recursos, los congresistas opositores demandan un cierre más apresurado de la frontera y la sociedad civil se vuelca a las calles para manifestar su punto de vista. ¿En México? La cancillería dice que las cosas se están haciendo bien. Para corregir un problema hay que empezar por reconocerlo.

 

La subsecretaria de Relaciones Exteriores de México, Vanessa Rubio, aseguró ayer que una vez que los menores migrantes de otros países pasan por México, las autoridades se aseguran de que sean resguardados por el Instituto Nacional de Migración en albergues del DIF. El dicho fue en respuesta de la declaración de la primera dama de Honduras, Ana García de Hernández, quien criticó la permisividad mexicana en el tránsito de menores y su maltrato en el camino.

 

El hecho es que las autoridades en México no están atajando el problema de manera ideal ni previniéndolo. De lo contrario no habrían sido detenidos en Estados Unidos 24 mil niños que viajaban solos, la mayoría proveniente de países centroamericanos como El Salvador, Honduras y Guatemala. Ninguno entró por mar o desde la frontera con Canadá.

 

Debe existir un sentido de urgencia. Las propias autoridades estadounidenses han calculado que de continuar la tendencia migratoria de meses pasados, para este año la cifra de niños solos podría llegar a 90 mil. En 2015 se llegaría a 142 mil.

 

México tiene que actuar también por las secuelas no previstas hasta ahora de la inmigración infantil. Muchos de los niños centroamericanos deportados desde Estados Unidos quizá terminen por tratar de quedarse en este país —o no tengan otro remedio—, lo cual los convertiría en un potencial foco de crisis humanitaria en suelo nacional.

 

Además, esta es una oportunidad para que México demuestre que se puede controlar el ingreso indocumentado de extranjeros sin militarizar las fronteras ni criminalizar a los migrantes. ¿Qué mejor forma de promover la causa de la regularización de los mexicanos en Estados Unidos que demostrando la viabilidad del trato digno en territorio propio?

 

El país de origen, el de tránsito y el de recepción tienen una responsabilidad compartida. Ninguno de los tres debe asumir que su “culpa” en el entuerto es menor y, por tanto, innecesaria de atender.