Reformas Obama: El fin de las restricciones en la
investigación de células madre inaugura otra era en EE UU
EDITORIAL
10/03/2009
El reformismo no consiste en
hacer cosas revolucionarias lentamente, sino en abordar con urgencia lo que es
urgente y con calma lo que no lo es. El reformista Obama firmó ayer la orden de
revocación del veto impuesto por su predecesor, George W. Bush, a la
financiación de la investigación con células madre embrionarias: aquellas a
partir de las cuales puede desarrollarse cualquier órgano del cuerpo, y de cuyo
avance depende en buena medida el futuro de la medicina.
Esa medida de su programa
electoral se plantea cuando acaba de poner en marcha su prometida reforma del
sistema sanitario, tendón de Aquiles del país más rico de la tierra, y ha
fijado plazos de emergencia para que en diciembre de este año esté aprobada por
las dos Cámaras. Obama ha demostrado una gran determinación al presentar su
plan apenas un mes después de tomar posesión y ante los grupos de presión que
bloquearon el plan de los Clinton en 1993.
El sistema de salud
estadounidense es ineficiente y caro. Desprotege a 47 millones de personas, el
equivalente a la población actual de España. En Estados Unidos, quedarse sin
empleo o estar jubilado y ver cómo quiebra la empresa que costeaba el seguro
privado es sinónimo de perder el derecho de asistencia médica. El sistema
público de salud protege sólo a los más pobres, mientras que las aseguradoras
privadas alcanzan a los trabajadores de mayores ingresos. Desempleados, jubilados
y trabajadores de bajo poder adquisitivo están abandonados a su suerte.
Un reciente sondeo ha
demostrado que inquieta la desprotección que supone para tantos ciudadanos,
pero más aún su elevado coste: el 16% del PIB frente al 8% español. El
presidente ha presentado la reforma haciendo énfasis en la necesidad ineludible
de controlar el desbocado gasto sanitario del país, el mayor, de lejos, de
todos los países de la OCDE.
Al contrario de lo que
ocurrió en 1993, los grupos de presión (industria farmacéutica, hospitales y
seguros privados entre otros) han manifestado su intención de colaborar. Si
Obama consigue su propósito habrá acometido una de las mayores revoluciones
abordadas nunca por Estados Unidos, como la definió en su día el propio Bill
Clinton. Lograr algún día la cobertura universal, de la que disfrutan desde
hace tiempo la mayoría de los países europeos, ha sido el sueño de generaciones
de ciudadanos estadounidenses.